él me dice "mi amor" mientras me lleva de la mano por la calle y nuestros dedos se comunican en clave morse, enviándose mensajes secretos. "mi amor", se pierde su mirada en mi boca. "mi amor", sus manos dibujan en mi espalda. y lo dice de un modo tan natural que me da pena contradecirlo.
y es casi paradójico, porque yo se lo creo y a la vez no se lo creo. creo que el me quiera decir "mi amor" pero no creo que lo sea. "mi amor", susurra y me abraza. y sabemos que es pan para hoy y hambre para mañana. pero que importa, si es hoy que tenemos tantas, tantas ganas de ese pan.

entonces pienso que es tómalo o déjalo. a veces pienso "tómalo" cuando lo veo sonreír y hablamos por horas de cine o libros o vagamos por calles desconocidas desvirgando bares. pero otras, pienso más "déjalo", cuando me atormenta con sus incertidumbres de siempre y su indolencia recurrente. y los dos sabemos que es una estrategia de defensa, aunque temo que no coincidimos en la definición del ataque.

ahora te estás preguntando si vale la pena tirar la casa por la ventana, y la ventana y a vos con ella, si tiene sentido cambiar todos tus planes por la mera chance de, o qué quiere decir que algo tiene sentido, cuántos gramos de sentido hacen falta para justificar una decisión que nada tiene de justificable pero ella. y sabés que eso implica hacerse cargo, blanquear las cosas, qué dirán tus amigos cuando sepan que estás pensando en irte, quién hubiera pensado que a la distancia las cosas, lejos de diluirse, se iban a disparar en una estampida rabiosa de deseo.
y es que ya se habían dicho todo lo que podían decirse y un poco más también, todo el tiempo jugando en la cornisa, jugando tan hábilmente como lo permitía el límite tácito de lo que pueden decirse los amigos. pero como evitarlo, si era tan bello y tan fácil, tan gratuito, sobre todo tan gratuito, aunque ella había advertido sobre las consecuencias de las palabras trampa, las palabras placebo, las consecuencias inevitables de decir justamente aquello que ella quería escuchar.
ahora te estás preguntando y no sabés si sos cobarde o mentiroso, pero no, no es posible que dijeras todo eso con tanta impunidad, que hubieras inventado todo eso, que la hubieras dejado trepar tan alto para dejarla caer ahora sin red, sin red.

golpe bajo, caricia imprevista, holiveira escondido en el mp3 contandome como besa, como es besar a la maga, don julio hablándome de lunas que tiemblan en el agua, de cíclopes, de bocas dibujadas que no son la mía, y me doy cuenta que nunca seré la maga, y lloro.

qué complicadas pueden ponerse las cosas cuando nos miramos...
sabés que me resisto a hacerlo, me resisto a mirarte porque temo perderme ahí. no quiero naufragar en ese verde donde no hay orillas, ni que el mundo se limite a tus ojos. no quiero convertirme en cíclope.
entonces es tu mano la que arremete. sigilosa, se cuela entre mi pelo, se trepa por mi espalda. no lo hagas, no toques mi boca porque tengo miedo que no sea la misma que tu mano dibuja.
estás tan cerca y a la vez tan lejos que a veces me desconcierta y otras, me lastima. no es que no me guste escuchar tus mentiras, el problema es que me las creo.

me dijeron que era mujeriego, pero a mí no me importo. no soy celosa, y nunca lo seré.
después me dijeron que era un soberbio, pero tampoco me importó. tengo la suficiente confianza en mí misma para no sentirme menospreciada ante la mirada arrogante de los otros.
más tarde, lo acusaron de vago, pero hice caso omiso de esas advertencias. no lo buscaba por su dinero y, claramente, no preciso que me mantengan.
hasta que un día me enteré que le gustaban las histéricas. y no tuve más remedio que asumir mi derrota.

me cuesta conciliar el sueño cuando duermo con alguien a quien mucho no conozco.
paradójicamente, la mayoría de mis amantes, casi sin invitación explícita, han decidido quedarse a dormir. modestia aparte, no los culpo: mi casa es muy linda y, en general, soy muy buena anfitriona. por mi parte, no suelo oponer resistencia. me dejo llevar, aún a sabiendas de que Morfeo pareciera requerir la exclusividad de mi compañía para apersonarse.
ésta no fue la excepción. ni para su decisión de quedarse ni para mi insomnio previsible. con los ojos clavados en la negrura del techo, yo no dormía y pensaba en Tomás*.
Tomás decía que hacer el amor con alguien y dormir con alguien son dos pasiones no sólo distintas, sino casi contradictorias. Creía que el amor no se manifestaba en el deseo de acostarse con alguien sino el deseo de dormir junto a alguien; que podía tener múltiples amantes pero sólo dormir con la mujer que amaba.
y mientras yo pensaba en Tomás sin dormir, él, entre sueños, se dió vuelta y me abrazó. y casi sin darme cuenta, me quedé dormida.

*Personaje de La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera.

pasamos un largo rato juntos, casi un día entero. con otra gente, la mayor parte del tiempo yendo y viniendo, mate en mano, entre amigos comunes. no era particularmente hermoso, a decir verdad. pero tenía una risa cristalina y música en las manos.
estábamos pasando la tarde juntos, y sin embargo, no hablamos mucho. no tuve chance de lucir mis ornamentos de palabras, de vestir mis discursos grandilocuentes. no pude despacharme con la catarata verborrágica que con la que suelo envolverme. no dije casi nada. y él tampoco.
para cuando la tarde se transformó en noche, más que palabras, compartimos canciones. y con cada nota, algo se condensó en el aire.
me dijo no le gustaban los disfraces.
-"no me interesa levantarme a una mina que en el boliche parezca cindy crawford y cuando la vea al otro día en mi cama, tener ganas de decirle: 'tomá dos pesos para el bondi'. prefiero las personas reales."
y me encantó.

él dice que es mejor llamar que enviar sms. que es más efectivo, y que además le sale más barato.
a mí no me gusta hablar por teléfono y tengo un móvil con tarjeta. para mí, el sms es la opción número uno siempre.
él dice que se tarda más escribiendo y que es más difícil ponerse de acuerdo. yo digo que si los interlocutores son inteligentes y hacen las preguntas correctas, en dos sms se resuelve la situación. que con el teléfono uno tiende a irse por las ramas.
él dice que eso sucede también con los sms. y que los teléfonos son para hablar, y que la inteligencia es casi condición sin equanon para el éxito de la conversación, sea el medio que sea.

hacía un tiempo que nos veíamos. y la verdad es que hasta entonces no habíamos tenido ¿ganas? ¿necesidad? ¿oportunidad? de hablarnos.
pero nos vimos el finde y daba para seguir. así que quedamos en ir a un bar más tarde. chequé la dirección, su casa estaba cerca.
le mandé un sms diciendole: "me queda de camino. te paso a buscar?"
como respuesta, recibo un sms que dice:

"fall"

fall?
qué quiere decir fall?
conociendo su afición a los juegos de palabras, comencé a buscar interpretación.
"se cayó el plan"
"me caigo de sueño"
"cae por casa, te espero"
"me gusta el otoño"
"veamos la peli la caída"
"vamos a las cataratas"

y mientras mi mente trataba de dilucidar este jeroglífico, vuelve a sonar el teléfono.
"quise decir "dale".

así lo había pedido. arrasador, fogoso, decidido.
estaba cansada de los tibios, de los indecisos. de los que buscaban la comodidad de su compañía sin una miserable pizca de pasión. había tenido suficientes compañeros ausentes, entes solitarios que la abrazaban con la emoción de una ameba y así como un día estaban con ella, al otro desaparecían sin siquiera un rastro para añorar.
tampoco quería más de los oscilantes. terminaba mareada de hamacarse al son de vaivenes emocionales ajenos, que un día sí, que un día no... no era el tipo de incertidumbre que tenía ganas de soportar, obligada siempre a someter sus deseos a la danza de un caprichoso péndulo que no le pertenecía.
se descubrió sin más paciencia para medias tintas.
anheló fervientemente alguien que no la dejara ni a sol ni a sombra. que llenase sus días y sus noches.
que fuera su delicia y su martirio, que fuera su música constante. uno que no pudiera dejar de tocarla, que no quisiera, con quien no pudieran escapar al hechizo de las sábanas. uno que se adueñara de su cuerpo y de su alma; uno que la hiciera delirar.
su deseo fue escuchado, pero hubo un malentendido.
llegó de pronto, inesperadamente. fue inútil oponer alguna resistencia. tan pronto como apareció, ocupó su vida, sus sueños y hasta transformó completamente su rutina: la quería sólo para él. era ardiente, avasallante, irresistible.
y tal ella como había pedido, no la abandonó ni un segundo durante el tiempo que estuvieron juntos.

pero no le entendieron lo de "alguien".
le enviaron un resfrío que la dejó de cama.

estábamos cenando, uno frente a otro. una cena común, una charla común.
y apenas detrás, interceptando mi mirada, unos otros ojos. penetrantes, cristalinos. fijos en mí. llamándome en silencio, atrayéndome como un imán.
inútilmente intenté resistirme al hechizo, no quería extraviarme en ese mar azul tan prometedor como peligroso, pero no podía sustraerme.
lo miré, me miró, nos miramos largo rato absurda e incomprensiblemente, con mi atención oscilando entre la charla inofensiva de mi propia mesa y la provocación callada y perseverante de la mesa cercana. la tele, al fondo, servía de excusa para desviar la vista de mi acompañante.
tenía una remera que hablaba de una librería y un libro abierto: contraseñas de un pacto secreto. y me miraba, sin vergüenza, sin reclamos. invitándome impunemente a seguirlo en esa conversación líquida.
pasaron diez minutos o dos horas, no podría precisarlo. de pronto noté que su cena había terminado. embelesada, hipnotizada, seguí sus movimientos como un duelo anticipado. comprendí que cada uno de ellos marcaría un hito en la cuenta regresiva que indicaba el final de nuestro vínculo silente. él, aparentemente inmutable, puso el señalador dentro del libro, pagó, se ajustó la bufanda al cuello. y todo sin dejar de acariciarme con esos ojos suyos.
cuando se levantó para salir, inevitablemente debía pasar por nuestro lado.
-chau.-disparó.
y me dejó muerta ahí mismo, con los codos sobre la mesa, el cuerpo inerte, los ojos en blanco, la boca apenas entreabierta. y en silencio.

ayer a la mañana, a través de la ventanilla del auto en que iba, ví a alguien que me pareció conocido. alguien con quien hace casi un año que no me veo, ni hablo, ni chateo, ni nada. alguien que apareció en mi vida medio de improviso y así también desapareció.
sinceramente, no me preocupo mucho por esas cosas. a fuerza de hechos, me convencí de que las personas aparecen en nuestras vidas cuando tienen que hacerlo y desaparecen ídem, aunque a veces nos resulte inentendible. claro que, racional como soy, muchas veces trato de buscar explicaciones. y como difícilmente lo consigo, termino confiando en que es así: los caminos se cruzan y desvían de modos misteriosos pero nada caprichosos. no existe la casualidad.

sólo lo ví de lejos. no me inquieté , no lo perseguí, ni siquiera suspiré. pero tuve la certeza de que era él.

esta mañana, lo ví conectado por primera vez en muchos, muchos meses. y me habló.

no podía evitar esperar comportamientos heroicos. años de exposición a novelas rosas habían hecho un daño irreparable. no por nada, la prolija pila de fracasos amorosos que guardaba en un estante del placard estaba primorosamente envuelta con un velo de ilusión candorosa.
para un romance desabrido prefería la nada. los domingos a la tarde, revisando fotos viejas, renegaba un poco de esa decisión, pero a fin de cuentas, su deseo era sacudirse el letargo apático de la indiferencia circundante y de una vez por todas, dejar de sentirse invisible, al menos para uno.
ya (casi) no temía tener que juntar otra vez las partes de su fantasía rota. prefería eso, harta de la descolorida inercia de los amantes sin amor. quería la pasión, la pulsión, la casi incomodidad de las mariposas en el estómago. añoraba la piel ardiente y el sueño entrecortado. quería la locura del enamoramiento irremediable: los impulsos, los placeres, los dolores. y es que ella misma se desconocía estando enamorada. tal vez era eso lo que más la seducía: desconocerse.

hace una semana se metió en mi cabeza y en mi cuerpo. no me deja concentrar, intefiere en mis sueños, me hace cosquillas en el cuello hasta la tos. sin pedirme permiso, me ha quitado las ganas de salir y hasta de hablar. y aunque trate de engañarme con caramelos de miel, inevitablemente me despierto con su recuerdo en los huesos y su sabor en la boca.
cruelmente indeciso, eleva mi temperatura sin decidirse a tumbarme en la cama. como un amante desganado o asustadizo, merodea mi cuerpo sin declararse hace casi una semana.
tengo un resfrío histérico.

nunca nadie contó mis lunares. no es que sean tantos, pero tengo.
pequeñísimas constelaciones salpican mis brazos.
tengo lunar extrañamente invisible (pues es invisible sólo para mí) apenas debajo de donde brota mi cuello, a la derecha de la columna. algunas veces me parece distinguirlo en la ráfaga de un espejo delator. otras, acodada sobre la mesa, me descubro acariciándolo sin querer, adivinando su contorno liso y redondo con la punta de los dedos. como ese, que asumo rosado y tierno, tengo uno más, pero no te contaré donde está; lo reservo como un amuleto.
sin embargo, mi lunar preferido es más solar que lunar. oscuro, visible, está justo arriba de mi rodilla derecha. de adolescente solía tomarlo como parámetro para el largo de mis polleras. supongo que también ahora, sólo que antes quedaban por encima y ahora, por debajo. sin embargo, a veces, se asoma irreverente y yo lo dejo mirar el mundo y dejarse mirar por él.

nunca nadie contó mis lunares.
quizá ese es un motivo para estar triste.
pero no es un inventario para el que invitaría a cualquiera.

pasamos una noche maravillosa. con más o menos romanticismo, con más o menos pasión... la crónica de una muerte anunciada.
si tuvimos suerte hubo piel, química, rapport, conexión total, sincronía astral... sino, le damos el changüí igual, porque ya sabemos, la primera vez... puede fallar!!!
no me voy a detener en el “momento”, o quizá sí, pero no se los cuento... sobre el tema, mucho se ha dicho ya, ¡y cuánto mejor funciona la imaginación!
pasemos al post: cigarrillo, agua, aire... queremos todo eso junto, además, claro está, de elogios, mimos y besos.
que mal momento tener que levantarse... ¿por qué no existe un photoshop instantáneo?
¿y si esperamos a que se duerma? las chances no son pocas, pero los riesgos son muchos... este es el momento en que lamentamos no haber invertido en el velador con dimmer para... ya saben, esa perillita para graduar la luz... lo hecho, hecho está. hacemos de tripas corazón y nos levantamos con hidalguía, metiendo panza y deseando que esté mirando para otro lado. mucha atención en este momento: enredarse con el tendal de ropa que quedo desparramado por el piso puede ser una sentencia de muerte.
si fue en su casa, no sabemos si vamos a quedarnos a dormir y maldecimos por no haber cargado con el cepillo de dientes...tantas cosas inútiles en la cartera de la dama y nada para prevenir un hálito difícilmente perfumado a rosas... especialmente si estamos palpitando un despertar de esos... ya saben... esta toalla... huele un poco a perro? y bueno, con la humedad que hay en buenos aires... aparte, el pobrecillo (en el mejor de los casos) vive solo, no tiene a nadie que le lave la ropa... ¡auxilio! ¡alguien que me extirpe el instinto maternal de raíz en este instante!
¿y que dirán mañana en el laburo si aparezco con la misma ropa? ¿se darán cuenta? seguro que esa perra sí... ¡que horror! ¿y que dirá él, si nos ve con cara de recién levantada, con los restos de rimmel de la noche previa y sin ninguna de nuestras imprescindibles cremas?! ¡vade retro, satán!
si, es mejor en la nuestra, aunque tarde recordamos esconder la maquinita de afeitar que esta misma mañana (si fuimos precavidas o ilusas) nos transformó de primate en mujer. ni que hablar de la bombacha que quedó húmeda y triste colgando de la canilla de la ducha... y bueno, por lo menos está limpia.
y ahora? va a quedarse a dormir? le pregunto? si ya se está abrochando el cinturón, es demasiado tarde. le hago un lugarcito en la cama? ah, no, pará, querido: ese es mi lado!!!
y ojito... no me abraces mucho, que me da calor... ¡estás pegajoso! ¿pero cómo? ¿vas a mirar para el otro lado? entonces, para que te quedás? mmmm, si, así está mejor... un poco de abrazo está perfecto, pero después, hay que dormir.
que no ronque, que no ronque, que no ronque es nuestra plegaria antes de entregarnos a morfeo. y si el galán está empeñado en añadir banda de sonido a nuestro (intento de) sueño, ¡que desgracia! hay ciertas técnicas, como instarlo que duerma de costado, clavarle un codo en la espalda y, una que a mi me ha dado gran resultado, que consiste en taparle la nariz, aunque existe riesgo de sofocación. una clásica es despertarlo al grito de ¡pará de roncar!, aunque esta modalidad, si bien puede lograr resultados inmediatos, no es aconsejable si una intenta algo de largo plazo (digamos, tres encuentros más).
la mañana ha llegado al fin. ¿cuánto dormimos? qué importa, a esta altura... si los astros estuvieron a nuestro favor, nadie nos quita la cara de feliz cumpleaños.


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le conté que no estaba muy bien. que saber que a otros les pasaba lo mismo no me consolaba. que entendía que era un mal de estos tiempos, de la falta de compromiso y del malamor, del zapping afectivo y del calentamiento global, pero que conocer las causas no me hacía menos infeliz.
confesé que aún dormía ocupando una mitad de la cama y que más de una madrugada esperaba entre sueños un abrazo adormilado. que seguía preparando café como para dos y terminaba siempre tomando dos tazas.
admití que cancelé el contestador automático para no encontrarlo vacío; que dejé de llorar porque no tenía quien me corriera el pelo de la cara y me dijera que todo estaría bien.
le dije que no había perdido las esperanzas, aunque no recordaba donde las había dejado.
me sugirió que me comprara un perro. y no tuve más remedio que matarla.

soy políticamente incorrecta. tengo la dosis justa para ser considerada rebelde en grado leve-levísimo. mis rebeldías son ínfimas, enternecedoras, como tener un reloj que nunca está en hora, no ver tv y no usar remeras con leyendas.
aunque no lo creas, duermo y como, últimamente demasiado de ambas cosas. en mi casa estoy siempre descalza. y si bien no me preocupa mucho que se ensucien mis pies, trato de que el piso de mi casa esté limpio. tengo heladera, horno eléctrico y lavarropas. no, horno eléctrico no es lo mismo que microondas. los microondas me dan un poco de miedo. casi tanto como que no puedas imaginarme en una vida común, lavándome los dientes u ordenando las compras del super. te la devuelvo, no quiero ese aura de inexistencia, de intangibilidad, de no ser.

estoy acomodándome a baires sin haberme desacomodado, o con las limitaciones evidentes de intentar acomodarse en un lugar que nunca es el mismo, cuando uno nunca es el mismo.
confieso, me desacomoda también tu interés. quizá no tanto él, sino su no correlato con tu accionar, o su correlato con tu no-accionar. quizás lo errante de tu búsqueda sea lo que me desconcierta.
errático también está mi ánimo estos días. o siempre.
sin brújula, sin norte ni cruz del sur. como un animal agazapado, alerta; estoy intranquila. a veces creo que no sé porqué y otras sí, pero prefiero echarle la culpa a la luna llena.

así como sin querer, te acercás por un lado y por el otro te alejás, como en una danza que va hacia adelante y hacia atrás, una danza contradictoria, una ola.
y yo estoy de regreso como la marea, aunque quizá ahora por más tiempo, quién sabe hasta cuando, quién pudiera saberlo aunque no sé si querría, quizá por muchos días y noches y semanas y meses, hasta que otra vez me pierda persiguiendo cúpulas o árboles.
estoy de regreso a mis cotidianeidades que tanto te gustan sin conocerlas, quizá porque no las conocés, quizá porque no existen. me pregunto cuando una conducta se convierte en hábito, cuanto habrá que ejercerla para poder ponerle la etiqueta y el sello de costumbre.
no tengo misterios, no. tengo una vida ondulada, con costumbres efímeras que se instalan de modo caprichoso y son cumplidas a rajatabla durante un período igual de caprichoso, hasta que llega un día otra costumbre con su valijita y su manual de así-se-hace-esto y desbanca la costumbre anterior de raíz. puedo pasar tres meses desayunando religiosamente café con leche y tostadas con queso crema y mermelada de manzana, hasta que un día se aparece el jugo de naranja, se cuela en el carrito del super, se mete en la heladera y copa el desayuno, a partir de ahi cambia el ritual matinal, el frasco de mermelada se aburre en la heladera y la leche mira celosa el cartón de jugo que es el único protagonista del desayuno.
quizá mis hábitos sean como una onda senoidal, que sube y baja y cruza el eje constante, regularmente. toca el cielo y se hunde en la misma medida y tal vez en cada paso deja su huella sobre el eje, tal vez. es rara y casi artificial esa onda, donde los intervalos son tan regulares que hasta cuando no lo son es predecible medir la distancia que existirá en cada cruce entre la onda y el eje. a veces creo que eso es asfixiante, saber la frecuencia, medir cada cosa, anticipar el cruce próximo, prepararse para el encuentro con la sinusoide, todo previsto, todo sabido, todo calculado. otras, creo que hasta es tranquilizante y me regodeo en la apacible certeza de mi comunidad, en la previsibilidad de mi ser común, comunísima. así que no me esperes genialmente excéntrica ni excéntricamente genial; no me busques si me esperás así, porque no lo soy.
la distancia entre realidad y fantasía es una asíntota invertida, los caminos van casi paralelos, casi que se tocan y luego se empiezan a despegar uno de otro, se abren, se abren irreconciliables, se tornan desconocidos, se disocian, se alejan infinitamente, se alejan hasta nunca más encontrarse.

Queridos todos y no tanto, pero igual:
Este jueves 17 a la medianoche, la gente de AmorOdio me ha invitado a hacer una "instalación poética" de pequeño jardín en su Ciclo Lunar. Así que ahí estaremos, mis poesías y yo, brotando entre las hojas verdes del patio de Levitar, Godoy Cruz 1715.
Nos vemos!
p



Ciclo lunar + pequeño jardín
17-01 - medianoche
levitar. godoy cruz 1715, esq gorriti, palermo
entrada gratis

pequeniojardin.blogspot.com

myspace.com/ciclolunar

para pillow

el bondi que no viene y el reloj casi marca las 5 am.
ya ensayé todas las posiciones de espera: apoyada contra la pared, contra el poste de la parada, sentada en el cordón.
él también está esperando, y cada tanto cruzamos una mirada de esas de resignación conjunta, de saber que estamos en la misma y que seguramente vamos hacia el mismo lado.
inspira profundo y parece que va a decir algo, pero no. se guarda la palabra en el bolsillo, junto con el teléfono que mira por enésima vez. si, la hora avanza implacable y quién sabe cuando vendrá el colectivo.
por mi parte, no tengo interés en generar charla; infaltable el libro en mi cartera disipa el tedio de la madrugada. pero qué ganas de llegar.
el silencio de calle desierta completa la postal detenida. cuarenta minutos de tácito destino común y muda compañía.

-¿estás esperando el 42? ¿vas para caballito?
-sip.
-yo también, pero no viene más... ¿no querés compartir un taxi?
-dale.

para el taxi, subimos. la cercanía inevitable que genera el asiento trasero parece obligarlo a llenar el vacío. no hace falta, pero insiste mientras yo me pierdo en el paisaje citadino que se desliza por la ventana.
-¿cómo te llamás?
-p.
-¿que hacés?
-trabajo, escribo.
-ah, que bien.... ¿tenés novio?

lo miro a los ojos, seria. no es pregunta para hacerle a una dama, en estas condiciones, a estas horas y con esta irreverente impunidad.
-no.
-supongo que igual te divertirás...

entre sorprendida e incómoda, lo miro con extrañeza. me cuesta creer semejante atrevimiento, pero igual respondo:
-supongo...
súbitamente, un movimiento del auto me obliga a cambiar la pose. mientras vuelvo la vista hacia adentro, su cara casi pegada a la mía dispara:
-¿no tenés ganas de divertirte ahora?

sabía que el momento llegaría, era inevitable. y sin embargo, venía demorándolo.
sabía que un día tendría que abrir esa caja donde amorosamente guardamos nuestra historia, y ver lo que fuimos, lo que quisimos ser, lo que somos. y no es que me importe tanto. pero.

ya era tiempo de empezar a terminar. largar de una vez con la arqueología romántica. y al hacerlo, descubro una primorosa colección de momentos congelados: la carta aquella cuando, el papel del chocolatín que, las entradas al recital de, los pasajes de las vacaciones a, las fotos de... hasta un ramo de fresias, que un día fue fresco y fragante, y ahora es un manojo seco y descolorido, como un fantasma desdibujado del perfume que alguna vez nos inundó.
no tengo la tijera que separe cada objeto de su recuerdo, y aunque oponga la resistencia de un sobreviviente, reconstruyo cada escena, revivo cada instante. hundo el dedo hasta el fondo de la llaga, escarbo los restos fósiles del amor extinguido.

sabía que el momento llegaría, y sin embargo.
y no es que me importe tanto. creeme, ya es una historia cerrada. pero justamente, esto es como despegar la curita para ver la herida. aunque esté cicatrizada, el tirón duele lo mismo.

estamos en una esquina, en un bar, en un barrio.
él pasa caminando con una chica, lo cual automáticamente disuade mi interés.
sin embargo, vuelve a pasar y la repetición logra mi registro. es ahí cuando digo: esto ya pasó, ya ví un él caminando con un alguien femenino. y aunque caminan juntos, no parecen estar juntos.
pasa y mira desafiante, casi con impunidad.
no me desafíes, pienso yo y tozudamente mantengo la mirada hasta que se pierden en la esquina.
sigue la charla, sigue la noche deslizándose tan apaciblemente como las gotas que surfean cuesta abajo por mi vaso.
y una vez más vuelve a pasar, pero esta vez, solo. ya es alevosía. yo lo sé, él lo sabe, y aún así, inmutable, pasa y mira. no tan inmutable, miro también.
llegó la hora de la retirada y nos vamos; debemos caminar hacia el otro lado.
hacemos una cuadra, dos. sé que él viene detrás nuestro, puedo sentirlo. se adelanta, nos pasa.
llegamos a la esquina, él cruza, nosotras nos despedimos, yo doblo.
vibra mi móvil: "dobló para tu lado, tené cuidado".
no tengo miedo. pero no deja de asombrarme la contradicción entre la insistencia y la inacción. y no puedo evitar preguntarme que hará para acercarse. y si lo hará.

camino lento, pero volví a doblar. ya voy casi tres cuadras en este sentido, empiezo a tantear las llaves en mi bolso.
y cuando ya casi doy por hecho que perdí al perseguidor, una voz a mi espalda susurra:
-¿tenés fuego?


de pronto me dí cuenta que ya no podía recordar cual desodorante usaba o si le gustaba el licuado de bananas.
de pronto reparé que ese al que creía conocer más que a nadie, había sacado pasaje al olvido. nada dramático, nada estruendoso. un destierro indolente fuera de mi memoria, un eco cada vez más imperceptible de algo-en-común.
de pronto me dí cuenta de que éramos dos desconocidos. y sonreí.


queridos amigos, lectores, amantes ocasionales y otros visitantes así de intensos e inconstantes:
mi inconstancia blogger tiene una causa. con gran entusiasmo quiero contarles que de mi pequeño jardín*, regado con emociones coloridas y descoloridas, risas y rabias, amores y casi, ha brotado la idea de hacer un librito.
así que estoy trabajando en eso: preparando la tierra, imaginando, soñando, planificando y (ojalá que para mediados de diciembre) también cosechando.

comentarios, sugerencias y pedidos aquí mismo o por mail.

*por si no lo saben, pequeño jardín es mi blog de poesía, los invito a pasar!

así se ve pequeño jardín

un after office de los más recalcitrantes. cual "blancas palomitas" extra-large, lucen sus uniformes de empresario/oficinista (de noche todos los gatos son pardos..) como si eso marcase un umbral de elegibilidad. claro que no basta sólo una camisa. debe ser de marca.
y luego, el pavoneo. hay poco lugar, y ese es el mayor encanto. entonces vamos todos girando en círculos, en espiral, una especie de absurdo juego en un campo plagado de narcisos: mirando y dejándonos mirar, mirando sin hablar, mirando sin ver.
y ahí se cruzan nuestras miradas. te estoy mirando, pero además te estoy viendo.
-¿hablás? ¿o sólo vas a mirar?

la histeria es una serpiente helada y pegajosa que repta entre nosotros. y pocos se atreven a desafiarla.

siento esa melancolía dulce de quien sabe que no hay mucho más que decir.
siento todavía tu perfume en las sábanos y el sabor de tu último beso.
siento aún la fuerza de tus brazos rodeándome y las cosquillas de tu susurrar en mi oído.
siento que tu caricia se deshilacha hasta volverse imperceptible, como una nube deshaciendose en el viento.
siento que todas esas sensaciones se desprenden de mi, se alejan, me abandonan.
como un aroma de flores que invade y se va.
dulce melancolía.
y es que no hay mucho más que decir.


ayer fui al cine. volví caminando y me crucé con mi ex. en fin. yo le tengo cariño, y no pasa nada, pero... la soledad no es buena consejera, dicen... y esa maldita espina del que pasaría si...!
me lo crucé por corrientes. irónicamente ilustrativo, ibamos por veredas opuestas, en sentidos opuestos.
lo ví a lo lejos, y creo que él también me vio, pero no podía estar segura por que tenía puesto un gorro. impulsivamente, agité la manito como preguntando: ¿sos vos? y era.
llegamos a la esquina caminando cada uno por su vereda. incomodidad al cubo, mirándonos uno de cada lado de la avenida, con el semáforo eternizado en verde. yo lo miraba, él me miraba, los autos pasando en el medio, los dos mirando los autos venir y alejarse, mirando la luz que no cambia y mirándonos otra vez, adivinando la quizás peor incomodidad inminente. podría jurar que ambos pensábamos: ¿de qué hablaremos ahora? pero ya estábamos ahí, y no había salida, cínicamente esperando con ansias que se produjera un encuentro indeseado e incómodo, pero deseando de verdad que se produjera de una vez y de una vez terminase.
al fin pasó el verde a rojo. y con desconocido ímpetu, de puro atolondramiento, crucé. cuando estoy llegando a la vereda opuesta, también él cruza (o sea, camina hacia mi lado) y dice que volvamos a cruzar, que él tiene que ir para ese lado. así que desando con él lo que anduve sola (y otra vez, que paradójicamente ilustrativo...)
charlamos un rato en la vereda sobre el clima, la vida, la casa, el trabajo y el gato, y quedamos en hablar, en juntarnos, en ponernos al día...

pero no. igual, no.
no se me removió la estantería. y eso ya lo sabía desde hace tiempo.
y sin embargo...
es eso. es la confirmación de lo que no está, de lo que no sucede.
verlo, o no, no me desvela.
y es que hoy, ahora, ni él, ni nadie me desvela.
y eso es lo que probablemente me desvela.

noche de frío, de esas donde dormir cucharita es la única opción. y la vamos a tomar.
velas, músicas. besos. una complicidad nunca antes compartida. todo fluye tan fácil que asusta. y casi casi -me parece, me ilusiono, me temo- que esto va para más.
pero parece que no todo es lo que parece. y que esto es una despedida involuntaria. por qué lo digo?
se olvidó los guantes. y no hace falta mucho ingenio para comprender la ironía.
gato sin guantes, caza ratones.



y entonces me dejo llevar.
tensión, calma, tensión... fusión, pulsión, pasión.
vibra cada una de mis células.
cierro los ojos. podría flotar. podría volar.
me dejo lamer por los sonidos, me entrego al ritmo, se desvanece mi pudor, me abandono al fluir, me sumerjo en la cadencia deliciosa, me fundo y me confundo; me estiro, me contraigo. no hay antes, no hay después, no hay más que este instante de armonía perfecta. hipnotizada, poseída. algo mío se disuelve, crece, se libera. soy arco, soy flecha, soy centro. soy onda, soy ola, soy viento. soy ritmo, soy espasmo, soy respiración.

no hay nada más, no hay nadie más.
sólo nosotros.
la música y yo.



de pronto quedamos frente a frente, y nos miramos a los ojos.
tenía la mirada cristalina y candorosa de un enamorado.
-sinceramente, no lo entiendo.-dijo.
-¿qué es lo que no entendés?
-como es que estás sola.

no supe que responder.
suspiré. seguía fija en mi su mirada tierna de enamorado.
pero no de mi, claro.




hablé el viernes con daniel para que cenemos en casa, lunes o martes. el sábado, sin que medie ningún contacto, yo resolví que fuera el lunes, y él, el martes. cuando finalmente hablamos ayer -lunes-, dijo que no podía, pero iba a tratar y bla... terminó cancelando como a las 22 horas, deshaciéndose en disculpas y pidiendo que el encuentro pase para hoy.
yo le había dicho que hoy no podía porque tenía una degustación de vinos y luego, si van mis amigas, existe la chance de que hagamos algo... pero, pero, pero, esto no siempre ocurre... mas bien ocurre que yo pienso que vamos a hacer algo y después regreso sola a casa, puteando por no haber hecho otro plan...
te aclaro que no tengo intereses "de ese tipo" con él... tuvo una historia con romina, just a touch 'n go, pero algo, y eso para mi es suficiente (salvo que sea el "amor de mi vida", cosa que dudo en sobremanera). no pongas esa cara, es en serio. sólo me parece un flaco copado y tengo ganas de que venga a cenar a casa. la gente copada suele tener amigos copados, no? ...y además, no puedo tener un amigo? (y tengo la cena lista desde ayer!)
entonces, le digo que venga a cenar hoy?
esto implica:
  1. renunciar a la idea de hacer algo con mis amigas, si surgiese. es que extraño a las muy perras...
  2. que encima ellas se enteren que las dejo para encontrarme con Dani, y luego me torturen diciendo: "estás loca!!! el tipo te dejó pagando!! es un idiota!!"
  3. quedar en cierta posición "needy" ante él, tras su desplante de ayer... aunque yo, que soy una ilusa a mucha honra, creo en sus disculpas.
en fin...
verlo más adelante se me complica... mañana no puedo, el jueves él no puede, y -let´s face it- viernes y sábado en general se reservan para citas-que-prometen... y ya tengo la comida lista, de verdad!!! ( y mucho más que hoy no puede durar).
aparte, cuando tengo determinada energía puesta en una cosa, necesito que se resuelva de un modo "definitivo". es como cuando vas a dar un examen, o te tienen que dar una inyección... llega un punto en que decís: que suceda ya!!!!

...


ay ay ay... tanto bla bla al cuettttt! este pejerto dice que no puede hoy, y propone el viernes o el lunes próximo... y yo ya me cansé!!!!!

dije: "odio estas situaciones donde todo se estira cual chicle y nunca se concreta nada..."
dice: "relax, hablamos... yo puedo viernes, sábado y domingo", pero -we both know- que como ésta no es de esas citas prometedoras, la chance de caer bajo la ley de "sex-priority" es altísima y las posibilidades de concreción se achican...
me enferma pensar que existe "la chance de..." y no tener "la certeza de", sea cual sea esa chance y / o certeza.






quisiera, al menos, ser protagonista de una escena telenovelesca, de esas con llanto desgarrado y rimmel corrido.
o alarmar a vecinos desprevenidos con una dramática pelea a los gritos que termine en el sonoro estruendo de un portazo.
o de un escándalo en un bar, que incluya un bautismo imprevisto de trago-en-la-cara y escarnio público.
o correrte por la calle una madrugada y agarrarte del brazo para verte la cara, y espetarte de frente todas mis verdades.
o cortarte el teléfono con furia y prometerme que nunca más en la vida voy a hablarte.

cualquier cosa que marque el fin. que diga "hasta acá".
cualquier cosa, antes que esta indolencia desabrida, antes que esta presencia con cuentagotas, que esta disolución desganada, que este deseo diluido hasta el más absoluto sinsabor.
cualquier cosa, antes que la indefinición de la nada.



estoy en un bar, sumergida en mi libro y calentándome las manos con una taza enorme de café con leche.
-disculpame, vos sos..?
-? -léase como cara de "eh? no sé de que me hablás."
-quedé en encontrarme con alguien acá... alguien que no conozco...
-temo que no, no soy yo.
-ah... que lástima.


y se sienta en otra mesa, y llega una chica. y se ríen. y hablan. y se miran...

sip, que lástima...

la próxima diré que si soy.
soy yo.
(alguien podría negarlo?)


p says:
y de verdad sos así? tan ideal, tan soñado, tan...

lo pensé, pero no lo dije. porque temí que la respuesta fuera sí.
y cada línea que cruzábamos, cada mail, cada palabra, era promesa de.
el lenguaje envolviéndonos sutil e implacablemente como una boa de seda que ajusta su lazo, sugerente y tramposa, exprimiendo fantasías.
todo dicho, todo por decir. sos lo que está escrito? soy lo que está escrito? con qué realidad se contrasta este espejismo de letras?
sugeriste encontrarnos.
y no pude.
la sola idea de que mi fantasía tomara cuerpo me paralizó. tuve miedo de que no fueras tan ideal como te había soñado. pero tuve más miedo de que lo fueras.
el delgado hilo de virtualidad se cortó por lo más fino. desaparecí, me borré, te borré. no contesté.
a fin de cuentas no era más que un delicioso juego de palabras. una caprichosa acumulación de negro sobre el monitor.

...

pasó un tiempo, meses quizá.
y ahí estabas. real.
dolorosamente mejor que mi mejor fantasía.
y no estabas solo.
te acercaste, me saludaste, me abrazaste, y fue como si siempre hubiera pertenecido a tu abrazo. pero no.
nos despedimos pronto. ya habíamos dicho todo lo que podíamos decirnos.

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...

aunque chequee el mail cada tres minutos.
aunque me aferre al móvil con todas mis fuerzas.
aunque constate una y mil veces que el teléfono tiene tono.
aunque cada vez que el msn avise que alguien se logueó no pueda evitar buscar tu nombre.
ni telepatía, ni telequinesia, ni rezos a san antonio.
nada hace que tu respuesta llegue.
nada apacigua la espera.

ya sé que abrir el correo diez veces no aumenta las chances de que hayas escrito. por el contrario, solo logra que mi ansiedad se agigante y mi patetismo se derrame como lava violenta de un volcán.

curiosamente, casi podría asegurar que si tu mail llegó, no voy a responder inmediatamente.


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(22:05)
[j] hola como te va?
[p] bien
[j] tienes tiempo para platicar?
[j] como te llamas?
[p] p
[p] de qué querés hablar?
[j] no se de ke te gustaria platicar?
[p] a mi de nada, yo no inicié esta charla
[j] ami me gustaria conoserte un poco
[p] no lo creo
[j] entonses chinga tu puta madre
[p] gracias
[p] igualmente
[j] pendeja
[p] ok
[j] de Argentina tenias ke ser jodida
[j] puta zorra
[p] gracias
[j] pinche vastarda
[j] hija de puta
[p] estás contento ahora?
[j] la neta si
[j] tu no?
[j] zorrita
[p] la verdad que no, porque estoy siendo muy educada con vos
[p] y vos me estas insultando gratuitamente
[j] entonses yo tambien lo sere
[j] disculpa
[j] p
[j] la neta me pase
[p] así esta mejor
[p] que seas feliz
[j] tu tambien
[j] te lo deseo de todo corazon
[p] gracias
[j] y una vez mas disculpame
[p] no hay problema, que pases una linda noche
[j] ok adios p
[p] adiós j

(22:16)

(desconozco a j)
(reconozco que no fui de lo más simpática, pero no fui maleducada)
(respeté hasta sus faltas de ortografía, perdón a mis lectores)

colaboración
como autoridad en la materia (¡¡qué tristeza!!), los amigos de ¿vos me estás gastando? me invitaron a escribir una editorial sobre el tema, a partir de la nota intitulada El típico hombre argentino, ¿símbolo de la histeria? publicada hoy en In***ae, que me pasó Kaia.
pasen y lean!


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tenía ganas de mar infinito y cielo con nubes de formas raras para adivinar.
de no tener más frío y de caminar descalza por la arena.
tenía ganas de un abrazo sin palabras.
en realidad no era tanto que el abrazo tuviera que ser tuyo pero tenía la certeza de que no habría preguntas ni respuestas para llenar el silencio.
después me acordé que no podías.
me acordé antes de apretar send, pero lo envíe igual.
quizá me hacía falta tu no respuesta para justificar esta melancolía.

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jueves de afteroffice, callecitas del bajo.
lo miro. me mira.
esos cruces furtivos en la calle donde las miradas hacen chispas.
sigo caminando, pero siento sus ojos fijos en mi. como si hiciera falta, me doy vuelta para comprobarlo. está mirando. me está mirando.
paro en el kiosco de diarios. él retrocede, pasa de largo el kiosco -por detrás mío- y se para indiferente en la esquina. yo, incompasible. en el mismo sentido que venía, camino hacia la esquina y doblo.

-disculpame, te puedo hacer una pregunta?
-claro.
-sos muy linda.
-eso no es una pregunta.
-mmm, no.
risas entre las palabras, rayos y centellas entre las miradas.
-vamos a tomar algo?
-no puedo, estoy yendo a encontrarme con unos amigos.
-entonces, hablemos cinco minutos. podés?
-ok.
-sos muy linda.
-gracias. qué te gusta hacer?
-me encantás.
-ok. te gusta leer?
-sos muy linda, te lo dije?
-si... te gusta andar en bici?
-dame un beso.
-eh?

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jueves de afteroffice, parte II
kaia, lo pedís, lo tenés!


no soy una chica que se amedrenta fácil, pero tampoco la pavada.

la insistencia casi enfermiza, unida a lo pobre de la argumentación, lejos de seducirme, me provocaba una rara mezcla de risa y miedo. pero me había gustado la iniciativa y decidí darle otra chance.

retruqué:
-no te parece suficientemente osado que me pare a hablar en la calle con un desconocido? te propongo, venite al bar donde quedé con mis amigos y charlamos.

no parecía tan descabellado. en un bar, lo más probable es hablar con desconocidos. a éste al menos lo había visto con más luz y de última mis amigos estarían en salvadora cercanía.
dijo que tenía que tenía que irse, no podía quedarse mucho más. e insistió con el beso, mi belleza y el encantamiento que yo le producía. o sea, chamuyo.
terca como soy, sostuve que no cambiaría de opinión, pero lejos de arrugar, intenté promover un nuevo encuentro.

-tengo ganas de darte un beso.
-eso no va a ocurrir.
-pero yo tengo ganas.
-que cosa.
-es que me encantás.
-quedemos para otro día.
-pero yo quiero ahora.
-yo no.
-pero...
-podemos pasar así toda la noche, y me están esperando. venite al bar con mis amigos, o quedemos para otro día.
-pero yo quiero ahora.
-ejem... te hago una pregunta yo? si taaanto te encanto y viendo que esto así no evoluciona, que esperás para pedir mi mail, teléfono o algo?

silencio.

-me tengo que ir. chau.
-pará! ¿no me vas a dar un beso?



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And she would ask for time
And she'd ask for time
And she would beg for time
And beg for time and call it a gift
And he would give her time
And he'd give her time
But time is not given and time is not taken
It just sifts through its sift.
Buildings, Regina Spektor


la primera vez, dijo:
-de acá hasta que me muera, puedo casi cualquier día.
y bastante tiempo pasó desde entonces.
hasta que un día, dijo:
-Dame tiempo.
y yo dije:
-desde cuando soy yo quien tiene que "dar el tiempo"?
acaso yo soy Hermes? soy Cronos?
y si digo no? se termina su existencia en el mundo? en mi mundo, al menos?
y si digo si? me convierto en reloj ajeno, asidas las agujas a una espera sin plazos, sin garantías, sin.
y de pronto mi latido se confunde con el tic tac del reloj, pero no el mío. Obligada a marcar un ritmo ajeno, señalando la cadencia interminable de los minutos, las horas, los días. Expectante, espectadora. y no hay condena más terrible para mi que la pasividad.
y entonces digo: apurense, apurense segundos. que no hay nada peor que la espera sin certeza. aunque esa sea la materia prima fundamental de la vida.
y si digo nada? quizá "nuestro" tiempo se despegue como una lámina fina y se abran en parelelo un tiempo mío y un tiempo suyo. entonces meto el recuerdo en el freezer, para que no se altere mi memoria, para no idealizarlo ni defenestrarlo. y para no esperar, no esperar, no esperar.

a veces creo que el tiempo lo inventamos, aunque queramos meterlo adentro de un reloj.
el tiempo no se da, el tiempo no se quita, dice Regina. tiene razón.




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no sé muy bien como me metí en esto, pero resulta que ahí estaba yo, en un restó divinísimo de palermo hollywood cenando con un señor que podría ser mi padre. es cierto que no lo era, pero para el caso no había mucha diferencia: para mi, salvo escasísimas excepciones, la prohibición del incesto comprende a todos aquellos que cronológicamente podrían serlo.
pero claro, este buen señor sentadito enfrente mío no lo sabía y allí estaba, tratando de conquistarme, por decirlo de un modo elegante... ya saben.
qué cómo llegué hasta ahí? también yo me lo pregunté cuando me ví frente a frente con el caballero en cuestión: qué hago acá??? y aunque la respuesta pueda parecer obvia, fue un recorrido tan inexplicable como que alguien pueda envejecer diez años en una semana. el miércoles tenía 42 (y con eso ya estaba casi derrapando por el límite de mi tolerancia), el lunes, 45 y el jueves, pruebas al canto, reconoció 47... pero no se los pude creer.
a pesar de ello, o a causa de ello, la cena transcurrió plácidamente. libre de la horrenda -tremenda... deformante... cruel!- presión de querer agradar a mi acompañante, estaba yo de lo más tranquila y encantadora. lejos de la habitual catarata de palabras con las que suelo inundar cada charla (y donde en general termino ahogándome), nadaba serena en las aguas calmas de una conversación amable, con la imperturbable tranquilidad que me otorgaba saber que la cena no pasaría de eso. claro que mi festejante tampoco lo sabía, y remaba entonces -con esmero, pero en vano- en contra de la corriente, tratando de remontar la charla hacia puertos románticos, mientras yo intentaba poner proa hacia riberas menos comprometidas con poco éxito, imprevistamente imbuida de esa inocencia inexplicablemente irrestible que surge de hacerse-la-tonta.
al fin que la cena pasa, el vino se acaba y los tópicos también parecen diluirse... así que antes de que encallemos en terreno cenagoso, recurro sin piedad a mi rostro de niña y esgrimo que es tarde, que trabajo temprano y que debo madrugar.
por supuesto que es inútil sugerir que puedo tomar un taxi; me lleva en su auto hasta la puerta de casa. inesperado riesgo de naufragio!
su arrugada cara se acerca a la mía.. ajjjj... esquivo con nunca suficiente gracia el beso que quiere estamparme, pero no hay vuelta atrás. veo en sus ojos la decepción, y aún así no me conmueve. por el contrario, me espanta. pero nos estamos despidiendo, y eso implica que me voy a bajar del auto. una sensación de repentino alivio me hace sonreír, casi por reflejo. cuando me doy cuenta, es tarde. un destello le ilumina la mirada. iluso, me pregunta: "¿cómo sigue esto?"
y yo, con mi mejor cara de póker, estiro la mano y le explico: "mirá, cruzás el semafóro... agarrás por esta calle derechito y salís justo a libertador!"

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lo llamo.
lo llamo?
si, la última vez él me escribió y al final nos vimos.
pero... ya pasó como una semana. desde entonces, no news.
y si lo llamo, que le digo?
porque... si, bueno, siempre lo puedo llamar para saber como está. pero quizá piense que pienso demasiado en él. eso, por alguna razón, es contraproducente. y no es que yo piense tanto en él, vamos...
mejor... mejor le mando un sms, es menos invasivo y evita silencios incómodos...
y le digo: "como andás? todo bien?"
horrible, pobrísimo sms. el mismo que le podría mandar a mi tía.
no, no, no, pensemos otra cosa.
con sólo 299 caracteres disponibles, es difícil resultar divertida, interesante, sugerente y no-dependiente.
una propuesta? podría ser. a ver... y si le digo directamente: "hoy, cine"? mmm, no tengo ganas de recibir un no como respuesta. cuando no estás preparado para la respuesta, mejor no preguntar.
un mail. un mail y listo.
escribo. que escribo?
tipeo. borro, reescribo... ctrl+x, ctrl+c, ctrl+v.
apreto "enviar".
la agonía de la espera comienza.


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-a kiki-


no me decido a escribirle a germán. la idea era darle un turno con hora y lugar de frente march... pero me doy cuenta de que las chances de 1. que tenga novia, 2. que diga que no y, enfrentémoslo, 3. que diga que sí, me dan mucha inseguridad.

respondió que puede sólo hasta la 1. no quisieras ver mi cara ahora. es una mezcla de bronca y desazón pero, sobre todo, consternación. no entiendo de que va la cosa.
una cita con hora de caducidad... ¿es la cenicienta? ¿o huele demasiado a trampa y tiene que fichar con su chica?? ¿ o es taaan esquemático que tiene que dormir 8 horas para laburar mañana???
me huele más a que se quiere armar una coartada en caso de tener que huir... pero no lo sé!! igual le diré que si. y yastá.
también para mi está bueno verlo de una vez por todas y resolver el enigma... sino, es como un hueco donde se filtra la energía. y no me sobra.
en fin
hoy empiezo terapia. (oportunísimo).
si el bidet hace lavados cerebrales, lo quiero ya.

respondí a germán que viniera igual. el sábado trabajé en la casa desde las 9, a las 20 casi eché a mi viejo y preparé la cena-situación: velitas, vinito, cena...
me fui a bañar, obviamente me vino. podría ser peor, pensé.
a las 21.05 estaba bañada, perfumada y tenía la cena casi lista. esperé.
21.30. 22.00. 22.30, teléfono. era coca, que quería comprobar si estaba acompañada. le dije que no, y me preguntó si había visto mi mail. tampoco. y capaz te escribió ahí, me dijo. ya eran las 11, así q me fui al ciber.
mail de b, 9.26 am: había muerto el padre, no tenía mi teléfono a mano.
basta para mi!!

mande sms-sos a cechi, que me invitó a palermo. me fui caminando bajo la lluvia. evidentemente, mi conmoción era tal que me perdí, podés creer?
el domingo me lo pasé en casa, armando mi nido y tratando de entender lo inentedible.
más allá de germán, claro, tengo una sensación de desasosiego tan grande... y un cansancio tan abrumador...
desolación.

esta mañana recibí otro mail de él, muy simpático, describiendo mi situación del sábado:
"paso 1: vos esperando y pensando "este forro no viene, pero será pelotudo!!"...
paso 2: al rato dijiste "bua, a la amiga fiel: la compu y mis amigos friki; a cagarse el mundo real; vamos a "second life"! jajaj... y
paso 3: ver el mail y decir "too much"!!!"

había pensado pasar de esta historia. y ahora no sé. ya le respondí.
pero no puedo pensar, estoy tan agotada.
quiero vacaciones de mi

...

no estoy desesperada, pero si pensando. como en un pozo. no me desespera tanto ver como voy a salir, sino analizar que me trajo hasta aca. en tren con destino errado se va más lento q andando a pie, me recordó cechi...
parece que para encontrarse, hay que perderse primero.
germán volvió a escribir. dice: "nos juntamos, sin dudas y con ganas!!!"
que fluya...

ayer leí algo que decía: todas las cosas, hasta las más complejas, son simples si pensamos en que es lo que estamos buscando con eso. rastrear el origen del deseo. todo un desafío.
decís: que te sea leve!
levedad... ese es un buen deseo.

...

le escribí a germán ayer a la noche, me había agarrado una cosita como que le tenía que escribir. y me respondió (sii, ya!!, ayer mismo!!) que él se había acordado de mi esa mañana (porque fue a una reunión cerca de mi casa) y me preguntó en qué había pensado cuando lo recordé. la verdad es que medio me calenté con esa respuesta, porque 1. pensó y no hizo nada al respecto, o sea, me podría haber llamado o escrito (está bien, su cabeza debe estar en otras cosas, pero bue) y 2. un poco narcisista (o histérico, más bien) esto de "en qué pensaba cuando lo recordé".
le respondí, le hice su misma pregunta y no propuse nada.
en cierto punto, me resigné a no esperar nada de este asunto. sé que en el fondo no es tan cierto, que me engaño un poco porque me ilusiono igual...
pero, por lo menos, es la intención.

...

nueva cita, viernes noche. con todos los sobreavisos de no-ilusionamiento de mi parte para mi parte, y de su parte un alerta de posible cansancio. igual, igual, claro, compré flores-vino-comida y una piel más suave. y no sin costo, compré la idea de una noche cuasi romántica.

era de esperarse, germán no vino.
mandó un sms sobre la hora, que estaba muy cansado, etc odiosos etc.
le pregunté si me tenía miedo.
me respondió: ja jaja, no, por?
le dije: sos como una marea, te acercás, te vas... me desconcertás!
no answer.
end of it.

...

"cómo la vida es tan loca" o "esto sólo pasa en las películas"
es martes. ayer tuve una noche movidita, condimentada por:
1. llamada de mi madre para avisar que me vendría a visitar ayer mismo, por la tarde noche;
2. la visita sin hora acordada de mi amigo chileno emilio que estaba en buenos aires ayer como última noche;
3. una gente a quien le vendí una de las mesas feas que había en mi casa por internet, que vendría a buscarla también ayer a la noche.

o sea: salgo del laburo, llego a casa casi a las 8, msi viejos ya me están esperando. a las nueve levantan campamento. los acompaño y voy al cyber, a ver a cuanto vendí la mesa porque no me acordaba. en ese interín, teléfono, es emilio, que está cenando acá cerca con su mamá. le digo que voy para ahí y voy para ahí, y mientras con la chilean family me clavo unas empanadas, teléfono otra vez. es la gente de la mesa, que está llegando a casa. me despido de emilio con la promesa de pasarlo a buscar en breve. vuelvo a casa rajando. se llevan la mesa, ordeno un poco la nueva configuración hogareña. se luce tu idea de transformar mueble-en-sillón, especialmente ahora que no está esa mesa (y que ordené un poco el resto de los bártulos circundantes). estoy contenta. mi casa está preciosa, me pongo perfume y salgo a buscar a emilio. y mientras estoy cerrando la puerta, teléfono.

-estoy en la puerta de tu casa, no me acuerdo el número...
lo queeeeeeeeeeee?
germán, señoras y señores, el mismísimo germán en la puerta de mi hogar... naaaaaaaaa...

le dije: me estoy yendo... pero subí.
me dijo: cómo es eso de qué te tengo miedo???

todo muy lindo, muchas risas, algunos palos (mutuos) y otros tantos besos... es tan bonitooooo!! por dióo! más hermoso de lo que lo recordaba... y así y todo, lo tuve que echar, porque tenía un otro caballero esperándome!! así que tras el segundo llamado del pobre trasandino, logramos despegarnos y salimos. como ya teníamos antecedentes de cosa truncada, teorizamos sobre una posible cuestión kármica... yo elijo confiar en el adagio de que la tercera es la vencida.
fuimos hasta la esquina. nos despedimos con más besos y sin promesas (explícitas) de próximo encuentro. me dijo que este finde se irá a no sé donde, le dije que la próxima me avise con anticipación, me dijo que teme hacerlo por si tiene que cancelar, pero que esta vez la cosa había surgido así y que él "tenía" (!) que verme ayer...
yo después pasé a buscar a emilio, fuimos a recoleta, etc... a quién le importa!! (yo tenía una sonrisa dibujada...)

...

(mientras suena juana molina en el mp3 y canta: la gloria es verte llegar y saber que un beso llega)
raro lo de germán. todas las teorías de que es un histérico se desvanecieron cuando lo ví y le crecieron alas y viajé(jamos) a los colores de la montaña (me pongo así de tonta con l'amour) y me dice: tenía que verte. tenía que verte. ay. sin embarguísimo, a no desesperar... como dije antes, no creo que sea cuestión de voluntad, sino de tiempos... así que paciencia si lo queremos sacar bueno... (me encanta tu mirada pragmática y el sanseacabó!!)

...

al freezer hasta que se aclare, porque sino yo sigo trepando en la espiral ilusonaria (aunque sé que esto es más bien un deseo que una realidad) (el de no ilusionarme, claro)
(la banda de sonido de este momento es "tonta pobre tonta" interpretado por andrea del boca)

igual, el finde se va.

("una soñadoraaa, que a pesar de todo siempre cree en el amorrrrrrrr...")

igual, no está.

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